28 mayo 2006

Complejo de bisteck

Últimamente tengo en la cabeza eso que me dices, que quien quiere dañar, no mirará si es un hombre o una mujer. Que el daño puede hacerlo igualmente a los dos. Sea cual sea el sexo. La verdad... No lo creo. En absoluto. No creo que eso sea así. Y entiendo tu postura, pero es imposible que tú, siendo hombre, entiendas la mía. Pues tú miedo y precaudión al llegar de noche a casa tienen otros matices que los míos. Tu cuerpo es diferente al mío. No. Alguien que quiera dañar no irá a por alguien que puede lastimarle, ira a por el más débil. Y físicamente, nosotras somos más débiles. Es así, y hay que aceptarlo. Y no es que sea una neurótica, es que soy mujer. Imprudente a veces, pero con razón de sus límites. Aquel que se aprovecha de su superiridad muscular, no se contenta con ello sólo para hacer daño. Si atacas por placer, y vences, hay más cosas que puedes hacer. Me alegra (no sabes cuanto) saber defenderme. Pero odio no poder ir tranquila por la calle si oscurece, y que en mi propio barrio me sienta insegura. Odio no poder regresar a casa y no depender de nadie par que no me pase nada. Me pregunto de qué me sirve la igualdad de condiciones (estudios, trabajo, vida) si no se me quita la sensación de ser un trozo de carne. Tengo complejo de bisteck. De pequeña jugaba a que era chico. Era más fácil, más diertido (empezando por que vuestros juegos son -eran- más emocionantes) ¿Quién quería jugar a las muñecas pudiendo ser caballero con espada? También yo sé salvar a la princesa. Mejor que tú, qué te apuestas. De pequeña (de vez en cuando en estos días) os envidiaba. Hoy no. No os cambio por nada el ser mujer. No entiendo vuestro miedo a nosotras durante tanto siglos, ni nuestro mutismo en ese tiempo. Habrá quien quiera lastimarme, quien me impida ser vagabunda noctámbula, quien me mire y me desnude, quien intente hacerlo de verdad. Habrá quien sople mi casita para comerme, y derrumbarán las dos primeras. Hay quien se disfraza de abuelita y se acerca a mí. Mas ya tengo la razón y el corazón de ladrillo. Sopla, te quedarás sin aliento. Engáñame, sé tu artimaña antes de que te disfrazaras. Resisto ¿no ves? Soy fuerte. No podrás conmigo. Y canto ¿quién teme al lobo feroz? Al lobo, al lobo...♪
Ante tu soplo, soy de piedra.

5 ausentes:

pqueno dijo...

somos distintos...somos iguales...

en el fondo, creo q todos tenemos lo mismo

(miedo)

abrazos ausientes desde el norte

Carlos (sr. Chow) dijo...

Eso es, que no te muevan un ápice con su soplo. No podrán. Hay una porción de miedo a los otros que acrecenta según en el momento que nos encontremos, pero quizás hay que tener un poco de esperanza por la condición y la "humanidad humana". Tanto miedo, miedo, miedo... conlleva al odio y así sigue (esto parece el discurso de Yoda). Quiero de decir que me alegra tu fuerza, tu corazón de ladrillo, pero ladrillo que se torna cuando quiera de gomaespuma.

Un saludo.

najwa dijo...

GENIAL!

Quién teme al lobo feroz, al lobo, al lobo ... ;)

Isthar dijo...

Firmo todas y cada una de tus palabras.
No, no estamos en la misma situación hombres y mujeres frente a un ataque, por muy fuertes, enérgicas o por mucho carácter que tengamos. Siempre tenemos más riesgo, siempre se nos atacará con más facilidad y con mayor frecuencia.

Y lo de que de niña envidiabas a los chicos y querías ser como ellos... podría explayarme, pero te pongo este enlace
para que puedas ver lo mucho que nos parecemos en eso ;)

LEO MARES dijo...

me inclino a pensar más bien como "pqueno".
un abrazo