05 mayo 2009

Una vida

Suelo leer los periódicos desde el final hasta el principio. Cuando lo primero que lees en la mañana es la siguiente columna, el resto de la información pierde bastante interés mientras tratas de anular el nudo de tu garganta, sin ningún motivo aparente... Será la edad.

Una vida Por Rosa Montero

"Un cabrilleo de agua y sol en el mar, o quizá en una piscina. El cuerpo caliente y esponjoso como pan recién hecho.
Sombras en la noche, una pesadilla. Las manos de tu madre encendiendo el mundo, disolviendo los monstruos. Ordenando las cosas.
Carreras jadeantes, frenéticas risas, juegos de niñez en patios retumbantes.

Melancolía aguda de lo aún no vivido. Intuición adolescente del resto de tu vida. Deliciosa tristeza.

La carne, un tesoro. El vertiginoso misterio de los cuerpos. El amor estallando como una supernova y dejándote ciego.
Y también el desamor: un agujero.
Una noche de agosto en pleno campo, un alboroto de cigarras, una luna llena de color naranja que parece el decorado de un teatrillo japonés, el tiempo por una vez piadosamente detenido. La plenitud, que siempre es sencilla.

Mirar a un amigo, mirar a tu amante y ver en sus ojos el pasado común. Contemplarte en los otros como en un espejo.

La serenidad que llega tras las lágrimas. Y también todas las risas compartidas, los momentos de juego, las carcajadas dichosas.

Todos los libros leídos, las músicas gozadas, los besos recibidos. Y una conversación una tarde de invierno comiendo chocolate frente a la chimenea.

La alegría de vivir. Y la fugaz y espléndida belleza.

Una noche de angustia. Intuición de la muerte. Una mano en la tuya. La cama es una balsa en mitad del naufragio.

Una novela leída al lado del lecho de un enfermo mientras llueve.

Torbellinos de polvo en un rayo de sol, un universo ínfimo.

Un cabrilleo de agua. El último chispazo.

Esta poca cosa, o esta enormidad, es una vida."

Rosa Montero
Columna publicada el 5 de mayo de 2009 en el diario
El País.

11 comentarios:

Odel dijo...

Bonito articulo da que pensar

Ayllón dijo...

Contemplarte en los otros como un espejo.

Siempre quise ser "yo mismo" y resulta que ese "yo" lo recibo cuando me reflejo en los demás.

Yo soy yo porque me veo así ante el mundo.

Curioso sin duda.

Gracias por las cosas que descubres. Un saludo!

DANI dijo...

Es nuestra vida...

Besos encantados

Ego dijo...

"La plenitud, que siempre es sencilla.
Mirar a un amigo, mirar a tu amante y ver en sus ojos el pasado común".

Me parece una preciosidad.

Adoro a Rosa Montero. Y tuve la suerte de charlar en una ocasión con ella. Me quedo con una frase de la noeval 'Bella y oscura':

"Una vez que has conocido la vida febril de la pasión, no puedes resignarte a regresar al mundo gris de la vida sensata".

Un (b)eso

Uno que mira dijo...

Yo también soy del club de los principiantes de la última página, y también leí con honda emoción esa columna.

Pero luego pensé en los sin suerte,
en los niños soldado, en la mujer maltratada, en los sin techo... y no por aguar la fiesta, sino por rezar un ojalá para quien sufre.

Porque todo el mundo debería tener derecho a un día feliz, a esa poca cosa, a esa enormidad que es una vida.

Un beso.

libertad dijo...

Conmovedora. La leí, aunque yo no empiezo por el final siempre. Gracias por traerla aquí, lo merece.
Besos

La sonrisa de Hiperión dijo...

Llevo un ratito leyendo, y me he encontrado un sitio encantador...
Saludos!

Elena Martín dijo...

esta enormidad que a veces no vemos...parece increíble que algo tan grande pase tantas veces desapercibido...
besos

Javier Herque dijo...

Edad???...no, es ese sur que hace de la ausencia algo lleno de compañía.

Un beso.

manuel_h dijo...

emocionante, el artículo. Yo también suelo empezar por atrás.

peregrinoinmovil dijo...

Comparto contigo por donde empezar, por el final.... y a veces los periódicos nos sorprenden y ponen algo que valga la pena, como este poema.

Te recomiendo a una poetisa peruana se llamaba Blanca Varela, es brutal, creo que te gustará.

Nos leemos.