05 marzo 2007

Conversaciones de pajaritas de papel

Son de esas que surgen a media noche, cuando vence el sueño y no discurren las neuronas. Y el bicho no tiene otra cosa que hacer que beber agua, en uno de sus aires fatalistas. Mirad, mirad, bebo como cualquier ave. Y se le empapa el pico y las alas. Puedo beber y mover mis alas, y soltar las gotas. Se deshace la cola se pliegan los surcos. Mirad, como un ave de verdad.
Como darle cicuta a Sócrates.
Y así podría seguir, aburriéndote antes de dormir. Mirando con pena la pajarita y dándome golpes por escribir tanto y con tan poca pluma. Tengo las neuronas en coma. O mejor, empapadas en papel de origami.

12 comentarios:

prazsky dijo...

Ultimamente yo también ando así, debemos deshacer la grulla y volverla a hacer, quizá es que habíamos olvidado algo por el camino.

libertad dijo...

A veces las neuronas están en coma, sí. Y no sé si fue efecto retardado del eclipse, pero también hice yo mis pinitos antes de poder dormir ayer...besos...todo un arte manejar así el papel.

DuNa dijo...

es como el cuento del barquito de papel que quería conocer el mar :-)

linda pajarita

Arca dijo...

Kafka pretendía quemar sus obras por mala pluma, igual.
El día que se encuentre un baremo justo para medir lo que lo es y lo que no, entonces hablaremos. Mientras, escribir es lo que toca, Elendaewen

Javier Herque dijo...

Ella si… pero tu no eres de papel; ella no…pero tu si sabrás volar. Mientras tanto, deja que te escuchemos, tu neurona tiene unas excelentes dendritas.

Un abrazo papirofléxico abrazo.

Uno que mira dijo...

Eso no es una pajarita. Es una grulla. Los japoneses creen que si haces cienmil de esas grullas te pasará algo feliz.

Y esto te lo cuento mientras un maestro Joda creado con unos cien dobleces me mira desde la estantería con "the great wave of Kanawa" de Katsushika Hokusay. Mientras un cisne de unos cincuenta dobleces conversa con una oruga de unos treinta y cinco dobleces ante la puesta de sol de "todos los días que no fueron grises I" de Patricia Bustos, mientras un unicornio rojo de unos veinte dobleces dice que le gusta el jazz y una docena de rosas de unos setenta dobleces huelen a papel doblado por toda la habitación.

DANI dijo...

Las neuronas en coma?

Yo ni siquiera tengo de eso. No se hacer pajaritas de papel, no se escribir (ni con pluma ni sin ella) no se ni siquiera si esta noche conseguiré dormirme.

Pero si se que me gusta leerte.

Besos.

Mayordomo dijo...

Te echaba de menos. He estado ausente del mundo bloggeril por razones muy personales, pero ya estoy de vuelta y mi reencuentro con tus letras ha sido de un dulce caramelo.

Hasta luego.

humilde dijo...

....pero eso del origami no relajaba?.... yo es que ni siquiera se hacer una pajarita de papel, ni un barquito.... pero me salen unos aviones.... :)

manuel_h dijo...

y voló, seguro que voló, a pesar del coma.

oktomanota dijo...

ay cuantos pajaros en la cabeza ,
saludos

oktomanota dijo...
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