19 mayo 2008

La última calada

Un día el tiempo echará raíces y no podremos arrancarlo de la piel, haciendo surcos oscuros en los ojos y blancas olas en el pelo. Entonces, cuando él me haya dejado y tú seas feliz con otra, nos daremos cuenta que algo falta. Un día dejarás de mirarme entre canciones y de rozarme en lo discreto, y no seré tentación ni pecado, a pesar de estar libre mi mano. Yo me echaré a fumar y tú dejarás el vino para acunar nanas. Aún habiéndome tenido en la bruma del pudor, soy humo antes y después de saberte enamorado, y sólo seguiré siendo tu último recurso,


...la última calada.

10 comentarios:

prazsky dijo...

Es físicamente imposible saber hacia dónde se moverá cada partícula de humo después de cada instante, es un movimiento azaroso. Supongo que las relaciones humanas son así, aunque yo tampoco tengo mucha cátedra en ello.


Azaroso o complejo, demasiado complejo para unas mentes que no pueden comprender el mundo.

LEO MARES dijo...

casi que me has dado una idea para cuento. El título está claro: La última calada
un abrazo!

peregrino dijo...

Poderosa frase con la que abres "Un día el tiempo echará raíces...", no quiero estar vivo cuando eso suceda, no quiero pertenecer ni ser.

No quiero recordar ni que me recuerden. No quiero.

Nos leemos.

DANI dijo...

Me temo que yo también he dado mi última calada ;)

Besazos

Danelí dijo...

Porque todo es tan fugaz, y el sabor de cada calada, es único, aunque sea la última bocanada.

Un beso =)*

javier dijo...

Siempre hay algo que falta por eso hasta los ex -fumadores guardamos tiempo y/o fósforos para quebrar el significado “cerrado” de la palabra “ultimo-a”…el humo es caprichoso y no siempre dibuja las formas que soñamos ver o que desearíamos no recordar.

De cualquier manera…leerte es mas adictivo que la nicotina.

Un beso en volutas.

Misántropo dijo...

Maravilla, y lástima, de la inmadurez a ultranza. Cuando el recurso es camino todavía.

O...

Cuando el camino es recurso, por camino, mismamente. Cuando las llagas, ya fosilizadas, sólo alcanzan a tocar con la mirada; a mirar con un olfato, ya nada atrofiado, y por ello selectivo. A exhalar la última calada con las uñas de los dedos.

Cuando no falta, ya, nada. Salvo acaso...

Te diré que me provoca especialmente esta entrada.

Un beso.

gaitero en el exilio dijo...

melancolicas palabras, el amor a veces duele...

espero que no sea mas que un relato.

bonitas palabras, triste contenido...

Krad_Dark. dijo...

Genial este post.

Un abrazo

rhino dijo...

Hay algo detrás de esa nube de humo, se intuye una silueta, se siente una respiración....

Me quedo esperando a que se disipe la nube y aparezca la oscuridad.

Besos

p.d: Un placer de nuevo volver a encontrarte.