07 septiembre 2007

X.librio

Un sueño. Es impreciso, como todos los sueños. Todos corríamos. Jóvenes, rápidos, ambiciosos. El viejo profesor nos dijo que los nueve que llegaran al final ganarían. El qué no importaba. Ganarían. Eran pruebas de lógica y física, de matemáticas. En sueños parece ser que soy Einstain, por que todo tenía sentido, ese sentido incomprensible que los científicos hacen comprensible. Y yo lo comprendo allí, mientras corro. Somos muchos. He soñado antes con ellos, pero no los conozco. Llegamos a unas calles de grises y ladrillos, de piedras que encajan y se deshacen. Y al final, en la negrura del fondo, el péndulo. Giraba entorno a nosotros, enorme, gigantesco, se perdía el hilo en las alturas, la circunferencia descrita no tenía límite. Debajo, cilindros de hierro que se abrían y cerraban en dos columnas, dejando un pasillo a los nueve más rápidos. Llegaba, veía cómo otros ya pasaban el corredor. Sentía ese pánico irracional de saber que llegas tarde a algo importante. Has llegado tarde, es tarde, llegas tarde: no has sido la más rápida ni la más lista ni la mejor. Tardetardetarde. Y entonces se acaba el tiempo, antes de cruzar, y se cierran los cilindros, y dejan atrapados en medio al resto. Y nadie gana. El péndulo sigue girando sobre nosotros. Es ahí cuando alguien decide que no es justo, que él quiere ganar. Y coge un cilindro y lo tira. Y rompe el esquema. Comprendo que está mal. No se debe romper la base, las raíces. La primera suma. Las columnas de cilindros se paran, y empiezan a caer. Ambicioso, el chico avanza entre ellas. Se cree más listo, más rápido. Y todos comprendemos que falla algo. El péndulo se para. Cae. Él no comprende... Que el egocentrismo y la ambición, que tener razón no es saber la razón. Por que hay cosas incomprensibles y que lo más incomprensible de todo es que a veces resulta comprensible.
Roto el péndulo se pierde el sentido del mundo y flotamos. Dos y dos ya no son cuatro. Y los catetos y la hipotenusa se perdieron y no dan raíces cuadradas ni divisiones exactas. Corremos en busca del viejo profesor, pero la ciudad se deshace y por culpa de un hombre que se cree listo, desaparecemos todos. Multiplicados por cero.

7 comentarios:

peregrino dijo...

Ganar, correr, llegar.... todo eso y mas, nada de eso y menos; yo creo que el mundo no puede perder el sentido por que nunca lo tuvo.

Nos leemos.

javier dijo...

Caos por el dividendo salpica de culpas al divisor y ese nueve cretino que se cree el amo del calabozo no puede ajustar , a tiempo, la perdida de ceros….no se salva ni el resto ni el maltrecho apuntador…no hay arcas que respeten la idolatría del numero pi ni parejas que cumplan la erótica de la propiedad asociativa-conmutativa…lo mejor es que multiplicados por cero nadie se salva y ese díscolo átomo de hidrógeno tiene una segunda oportunidad para hacer, bien y de una vez , sus cósmicos deberes.

Me sitúo tangente a tus renglones y me quedo secante al leerte…siempre es un placer , pero hoy mas porque cero gana y deja atrás esa vitola de numero ni fu ni fa , hermético y apocado, excepto si se define políticamente ( ¡¡ tiene narices…a la derecha¡¡).

Un abrazo múltiplo de la calidad de tus palabras.

DANI dijo...

Uff que chungo, te juro que me he estresado.

Esas cosas sueñas?? madre mia te debes despertar sudando.

Un beso dormido

manuel_h dijo...

tienes dentro una gran diseñadora de sueños, cuídala!

besos

Carol dijo...

"El viejo profesor nos dijo que los nueve que llegaran al final ganarían. El qué no importaba."

Me recuerda a aquellos que nos dijeron que si lo haciamos bien nos iria bien en la vida...

Siempre hay mas de lo que parece haber.

Besos

prazsky dijo...

El Péndulo, el Punto Quieto.

Si somos capaces de desmoronar las bases es que nunac existieron ¿no?

Ilusiones dijo...

así es mi querido prazky, hago mia tus palabras. Qué se puede contruir en el aire?